Misterio, emoción, naturalidad, risa, elegancia, erotismo, memoria. La música no se oye, pero ahí está el flamenco, prendido en unos hermosos pendientes de mujer. Zarcillos de coral que, como la mejor poesía, encierran enigmas que no hay que resolver. Basta con saberlos contemplar. Matisse decía que ver requiere un esfuerzo creativo. Y unos ojos limpios de prejuicios. ¿Cómo si no acercarse a la misteriosa casa del sentimiento trágico y bohemio de la vida; la del relámpago y el rocío, la pena y la emoción; los chorros luminosos y la jondura verdadera…?

Hay artistas que gustan de la navegación solitaria y avanzan según sus impulsos interiores, sin dejarse aconchar dócilmente por modas y corrientes. Lluís Ventós es uno de ellos. Va y viene de su mundo al taller, dejando siempre una puerta abierta por la que invariablemente se le cuela la vida. Lo inesperado." Lo inesperado."
Teresa Sesé